Somos,
el rasguño hambriento pintado en las paredes de otros,
el haiku irregular que adorna la calle,
la conciencia compartida a través del mundo binario,
sómos los hijos de la red,
nuestros sueños no son los de nostalgia.
Somos la jerga que rejuvenece la lengua y
el localismo global.
Nuestros altares están en los inframundos,
pintados con hojalata de cervezas viejas,
la mugre que brilla en la noche húmeda.
El street samurai,
el neojíbaro.
Nada de lo que nos ha sido legado está prístino,
y nos gustan esos bordes despintados.
No te escribiremos la televisión
porque escribimos con fuego y furia.
–Occupay
el rasguño hambriento pintado en las paredes de otros,
el haiku irregular que adorna la calle,
la conciencia compartida a través del mundo binario,
sómos los hijos de la red,
nuestros sueños no son los de nostalgia.
Somos la jerga que rejuvenece la lengua y
el localismo global.
Nuestros altares están en los inframundos,
pintados con hojalata de cervezas viejas,
la mugre que brilla en la noche húmeda.
El street samurai,
el neojíbaro.
Nada de lo que nos ha sido legado está prístino,
y nos gustan esos bordes despintados.
No te escribiremos la televisión
porque escribimos con fuego y furia.
–Occupay
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